Los resultados del trabajo muestran que las ratas hembra aisladas socialmente desarrollan más tumores que las que viven en un grupo social. Los investigadores explican que el aumento dramático en los tumores mamarios entre las ratas noruegas, que como los humanos son un especie muy social, ilustra cómo la soledad puede ser mortal. Las ratas aisladas desarrollaron 84 veces la cantidad de tumores en comparación con las que vivían en grupos. Esos tumores también eran más malignos que los descubiertos en ratas que vivían en grupos.
Según explica Gretchen Hermes, coautora del estudio, "existe un interés creciente en las relaciones entre ambiente, emoción y enfermedad. Este estudio ofrece información sobre cómo el mundo social arraiga en los organismos". Además ha destacado que los resultados muestran que los efectos en la salud del aislamiento necesitan ser estudiados de forma más estrecha en un amplio rango de enfermedades humanas, en particular en los trastornos psiquiátricos.
"Los costes del aislamiento social tienen una relevancia incomparable para los pacientes psiquiátricos, la historia natural de la enfermedad psiquiátrica y los profundos trastornos asociados con la enfermedad mental. Los resultados de este estudio producen un vínculo fisiológico entre la pérdida de la red social y las fases de la enfermedad, y podría ayudar a explicar la menor esperanza de vida de los individuos con enfermedad mental", concluye la investigadora.