El acuerdo entre los miembros de ambas cámaras sobre la imposición de restricciones a las operaciones por cuenta propia de la banca y un incremento de la supervisión sobre el mercado de derivados culminó tras más de veinte horas de negociaciones.
En concreto, el acuerdo salio adelante por 20 votos a favor y 11 en contra entre los miembros de la Cámara de Representantes, y obtuvo 7 sufragios favorables y 5 en contra por parte de los senadores. De este modo, el proyecto de ley al completo será sometido a votación la próxima semana en el Congreso y podría ser promulgada por el presidente el próximo 4 de julio.
El secretario del Tesoro de EEUU, Timothy Geithner, expresó su satisfacción por el acuerdo, afirmando que "la meta está a la vista" y destacó que el proyecto pactado por los miembros del comité es "fuerte" y representa "la mayor reforma financiera desde las que siguieron a la Gran Depresión".
En este sentido, el responsable del Tesoro estadounidense aseguró que la nueva regulación dotará de la mayor protección de la historia del país a los consumidores y evitará que las entidades asuman riesgos que puedan amenazar a la economía, a la vez que proporciona al Gobierno de las herramientas para proteger a los contribuyentes mejor frente a los daños de futuras crisis financieras.