El periodista opositor Guillermo Fariñas aseguró este martes que la excarcelación de los 52 presos políticos anunciada la semana pasada por el régimen comunista de la isla se hizo con la "anuencia" del ex jefe de Estado cubano Fidel Castro, quien ayer apareció en televisión en un intento por demostrar que "sigue lúcido y al tanto de todo" lo que sucede en ese país.
"Fidel es el líder histórico de la Revolución y aunque no forme parte del aparato político del Estado, ayer quiso demostrar que está al tanto de todo lo que pasa en Cuba y que no está alejado" de las decisiones que toma su hermano, el actual presidente de la isla, Raúl Castro, aseveró Fariñas en declaraciones telefónicas a Europa Press desde el Hospital Arnaldo Milián Castro de Santa Clara.
Castro, de 83 años, fue entrevistado el lunes en un programa la cadena estatal Cubavisión en el que ofreció su visión acerca del supuesto papel de superpotencia de Estados Unidos y de la situación en Oriente Próximo, en lo que ha sido su primera aparición en transmisiones televisivas en 11 meses.
En su intervención en el programa "Mesa Redonda", el líder comunista mostraba un buen aspecto físico y mantuvo en todo momento un discurso ordenado y coherente, aunque no hablaba con la misma fuerza que lo hacía antes de dejar el cargo en febrero de 2008 por cuestiones de salud quedando como primer secretario del gobernante Partido Comunista.
Fariñas considera que con la aparición del ex gobernante en plena etapa de liberaciones masivas de presos políticos "ahora nadie puede decir que fue traicionado" por su hermano Raúl, quien dio la orden de excarcelar a los disidentes tras iniciar los diálogos con la Iglesia Católica que contaron con el apoyo de España a través de su ministro de Exteriores y Cooperación, Miguel Ángel Moratinos.
"Todo esto se hizo con la anuencia de Fidel", insistió el disidente que el pasado jueves depuso la huelga de hambre y sed que mantuvo durante 135 días para exigir la liberación de 26 presos políticos que se encuentran en delicado estado de salud.
Para el periodista independiente la aparición de Castro en la televisión tenía tres objetivos: "Levantarle la moral a sus seguidores para que vieran que está lúcido, desviar la atención de los problemas de la isla y decir 'estoy aquí, al tanto de todo'".