El incidente se desencadenó el pasado día 16 cuando uno de los oleoductos que trasladan el petróleo desde los barcos explotó por causas aún desconocidas, provocando un vertido que afectó a un área de unos 50 kilómetros cuadrados de mar que en algunas zonas llegó a alcanzar un espesor de 30 centímetros.
Desde que se produjera la catástrofe ecológica, las autoridades han movilizado todos los recursos a su alcance para contener la marea negra, movilizando buques extractores de crudo, instando a cientos de barcos de la flota pesquera a que colaboraran en las labores de limpieza, diseminando en las zonas afectadas bacterias devoradoras de petróleo y reclutando voluntarios que ayudaran a contener el desastre.
Tras once días de trabajo, la televisión estatal china sostiene que ya sólo quedan algunas manchas de crudo diseminadas por la superficie marina.