Michel Germaneau, de 78 años, fue asesinado el mes pasado después de una operación militar conjunta de los Ejércitos mauritano y francés para liberarlo. Francia justificó esta actuación con el argumento de que no habìa recibido del grupo ninguna prueba de que estaba vivo.
"Espero que nuestra palabra tenga más valor que la de esos bárbaros", declaró el ministro de Defensa francés, Hervé Morin, a la radio Inter France. "No hubo negociaciones (...), ni siquiera se iniciaron y, al mismo tiempo, recibimos un ultimátum sin saber los detalles de sus demandas", añadió el ministro.
En una grabación sonora publicada en foros de islamistas radicales, el líder de AQMI, Abdelmalek Droudkel, decía que Francia había lanzado un ataque contra el grupo terrorista mientras estaban en curso las negociaciones.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, prometió castigar a los asesinos de Germaneau y el primer ministro Fraçois Fillon señaló la semana pasada que Francia estaba en guerra con el brazo de Al Qaeda en el Norte de África.