Según relata el pescador, Paco García, en el blog del Club de Pesca Valle de Iruelas, cuando el 4 de agosto pescaba en el coto de Galisancho sobre las 16.30 horas "una fuerte picada a ninfa, con poco tintenear de la puntera de la caña y la obstinación del animal por no moverse de su apostadero, delataba que lo que se encontraba al otro lado del sedal era digno de respetar".
"Tras aproximadamente veinte minutos de lucha y a pesar de no haberse rendido todavía, mi cuñado Fran la ensalabró magistralmente, mojándose entero", relata.