El diario destacó que según estadísticas del Ministerio chino de Asuntos Civiles, el número de solicitudes para deshacer el vínculo matrimonial varía por provincias, mayor en la región autónoma uigur de Xinjiang (oeste) y la municipalidad de Chongqiong, seguidas de las orientales Heilongjiang, Jilin y Liaoning.
Las ciudades de Shanghái y Pekín ocupan respectivamente los lugares sexto y octavo por solicitudes.
Desde que la regulación registral del matrimonio en China fue revisada en 2003 para facilitarlo, no dejó de aumentar el número de divorcios, destacó Xu Anqi, de la Academia de Ciencias Sociales de Shanghái.
De 2005 al 2009, el número registró un aumento anual del 7,6 por ciento según las estadísticas oficiales y con un total de 2,47 millones de matrimonios disueltos en 2009.
Según Xu, la separación de las parejas por necesidades económicas y búsqueda de trabajo en lugares lejanos es una de las principales causas de divorcio y aunque se casan cada vez más personas de distintas localidades, las diferencias culturales juegan en contra del entendimiento de la pareja.
La presión que acarrea el crecimiento económico en China, vivir alejados de los padres que pudieran aconsejar en contra de las relaciones extramatrimoniales, así como el aplazamiento de la llegada de los hijos y el aumento de la infertilidad (el 12 por ciento de la población en edad de procrear) son otras razones, según los expertos.
La generación de hijos únicos, la emancipación de la mujer, las facilidades burocráticas y la rápida modernización del gigante asiático son también motivos por los que el llamado "divorcio exprés" es un fenómeno cada vez más extendido.
Gran parte de la sociedad ha dejado a sus espaldas todo un antiguo estigma social donde la ruptura matrimonial era considerada un motivo de crítica y el divorcio ha pasado a convertirse en un ejemplo más de la modernización por la que atraviesa la sociedad china, añaden los expertos.