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OPINIÓN - José Luis Jiménez

Última actualización 20/10/2010@08:51:50 GMT+1

El fallecimiento de Manuel Alexandre me ha llenado de tristeza. Pero también de melancolía. Por la desaparición de quien me ha hecho disfrutar tantos momentos felices. Y por su bonhomía. Podía haber titulado perfectamente este artículo como: “Ha muerto un hombre bueno”.

Eso transpiraba por sus poros. Tierno y sentimental a carta cabal. He buscado en mis archivos una entrevista con él. He localizado la que tuve ocasión de realizar hace ocho años con motivo del aniversario de una de las más destacadas películas de la historia del cine español. “Atraco a las tres”. Allí compartía cartel con José Luis López Vázquez, Gracita Morales y Cassen, entre una gran pléyade de extraordinarios actores de nuestro cine.

Y me permito relatarles algunas de las cosas que dijo en la citada entrevista. Al preguntarle cual era el secreto para su longevidad y el cariño que suscitaba, contestó: “Ser bueno”. A la película la definió como “tragicomedia policiaca” y que había tenido la suerte de poderla representar en el teatro.

El teatro era su gran pasión, y así lo recordaba constantemente. Precisamente es en un teatro, el Español de Madrid, donde se instala su capilla ardiente. No podía tener mejor despedida.

Pero no podremos olvidar su extraordinaria carrera como actor de cine. ¿Secundario?. ¿Y eso que es?. Participó en una serie de películas dirigidas por el insigne José Luis García Berlanga que han pasado con letras de oro a la historia del cine español. Y su debut con el director no pudo ser más afortunado. “Bienvenido Mr. Marshall”, que junto con “Calabuch” y “Placido” forman una trilogía impresionante, en todas ella estaban Alexandre. Pero de esa época es una de mis preferidas y que la pongo a la altura de las anteriores. “Los juevesmilagro”, una pequeña joya. En ella el actor destila candidez y logra unas altas cotas interpretativas. La tengo que volver a ver.

Podría hacer un repaso de su trabajo, que sería como hacerlo del cine español. Pero solo quiero hacer referencia a una cinta que también ha quedado marcada con letras de oro de nuestro cine. “Calle Mayor”. Dirigida por Bardem.

Vuelvo a la grabación de la entrevista de hace unos años. En la misma comentó que al comienzo de su carrera lo que para él era signo de triunfo era poder ir en taxi a cualquier sitio. Y comer en el restaurante que le diera la gana. Por cierto siempre disfrutó de buen apetito. Aunque parco en la bebida. De vez en cuando un cognac.

Siempre fue muy madrugador. Solía levantarse entre seis y media y siete de la mañana. Y repasaba escenas de sus películas u obras de teatro. Era habitual en la tertulia que compartía con un grupo de amigos en el Café Gijón de Madrid. Que en muchas ocasiones continuaba en la casa del pintor Pepe Díaz, que tiene un piso en el mismo edificio. Siempre resaltaba que Camilo José Cela era un “extraordinario contertulio”.

Vivía solo. Pero había compartido amores dos años con una modelo. Estuvo once con Maria Luisa Ponte, de la que siempre hablaba con gran cariño y respeto. Y que estuvo a punto de casarse con un gran amor, compañera de profesión, pero que no decía su nombre por estar casada.

De lo que presumía, pero sin fanfarronería, era de ser un gran jugador de mus.

Manuel, nos has dado el órdago.

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