Agustín Villaverde ha puesto fin al secuestro de su mujer, su hijo de 11 años y el jefe de ella, en su residencia de Pontevedra.
Tras ocho horas de tensión e incertidumbre, el fin del cautiverio -aún se desconoce cómo se ha producido el desenlace- se ha desarrollado sin heridos, pese a que el hombre retenía a sus rehenes armado con, al menos, dos escopetas.
Según han revelado fuentes policiales, el hombre ya ha salido de la casa y será trasladado ahora a la comisaría de la Policía Nacional. Antes de prestar declaración será tratado por un psiquiatra.
Su mujer y su hijo abandonaron en primer lugar la casa en una ambulancia y detrás, en un coche de cristales tintados, lo hizo el jefe de ella.