La semana llega cargada. Tras la sanción a Contador por un caso de dopaje, sobre cuya implicación debe demostrar su inocencia (en la justicia deportiva eres presunto culpable), y sin poder asimilar las consecuencias de la 22ª jornada de la Liga BBVA, llega la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey. Parece que las cartas están marcadas, que los que obtuvieron mejor resultado en la ida, Barça y Athletic, los clásicos del torneo, se verán las caras en la final, tras superar sus compromisos.
Sin embargo, pese a partir con el cartel de favoritos, no pueden despistarse, pues si así lo hacen, sucumbirán, harán el ridículo. Los ‘leones’ dudo, a tenor de lo anunciado por su técnico, de que se fíen de su rival. “¿Historia? Hay que hacer mucho más”, afirma un cauto Bielsa, que sueña con devolver a su equipo la gloria pasada, y que deberá afrontar la ilusión con la que llega a ‘La Catedral’ el sorprendente Mirandés.
El otro choque se presenta más caliente, equilibrado. Los culés llegan con algo más de dudas, no sólo por el cansancio que acumulan sus jugadores, sino por el peor juego desplegado en las últimas jornadas. ¿Hora de resarcirse? Ellos, quién si no, pueden volver a hacer ese fútbol-arte que tan de moda está. Sin embargo, su rival no será una perita en dulce. El Valencia, líder de la ‘otra Liga’, llega a la ciudad condal, con ilusión. “Quien no crea, que no venga”, dice Albelda, estandarte che, en busca de una motivación que corte la mala racha de los de Emery –cinco partidos sin ganar en Liga-. Habrá que esperar a ver qué pasa.
La última jornada dejó notas positivas y dudas. Por abajo, el Villarreal parece que asoma la cabeza, eso sí, a costa de un Sevilla en crisis, que ha despedido a su entrenador para darle el puesto a Míchel. El otro equipo de la capital andaluza tampoco anda mucho mejor, pues, desde que se lucieron en Barcelona, el Betis va en picado. Mientras tanto, parece que Zaragoza y Sporting se suicidan, circunstancia de la que se aprovecharon respectivamente el peligroso visitante Rayo Vallecano y un Osasuna que tiene el trabajo casi hecho.
Por la zona alta de la clasificación, el Real Madrid volvió a demostrar su solvencia en Getafe, donde los de Guardiola perdieron tres puntos, quién sabe si vitales, sobre todo ahora que parece que todos los equipos, como esta vez la Real Sociedad, le crean problemas. El Valencia, por su parte, alargó su mala racha, en su visita a un Atlético al que nadie es capaz de hacerle gol desde la llegada al banquillo de Simeone. La jornada se abrió con una oda al fútbol (3-3 en Bilbao) entre dos equipos sin complejos, Athletic y Espanyol, que ofrecieron lo que todos anhelamos: fútbol-espectáculo. Esperemos que sea el comienzo de una nueva época.