La presidenta argentina, Cristina Fernández, ha prometido dar "una batalla profunda, cultural, diplomática y política en todos los frentes" para recuperar la soberanía de las islas Malvinas, bajo control británico desde 1833.
"Resulta a todas las luces inexplicable pretender soberanía a 14.000 kilómetros de distancia, eso es colonialismo sin vueltas", sostuvo en alusión al Reino Unido durante un homenaje "a las mujeres de Malvinas" en la sede del Gobierno argentino.
La jefa de Estado dijo que insistirá "con todos los instrumentos del derecho internacional" en el reclamo de soberanía de las islas, cuyo dominio motivó en 1982 una guerra con el Reino Unido en el que murieron 255 militares británicos y más de 650 argentinos.
"Esta batalla va a ser eterna, pero no va a ser como fue en el pasado, por la fuerza; al contrario", remarcó Fernández a falta de tres días para que se cumpla un nuevo aniversario de la invasión argentina de las islas, el 2 de abril de 1982, que desató la guerra.
"Decidimos incorporar a nuestras mujeres de Malvinas: madres, esposas, hijas, hermanas, novias, a todas aquellas que entregaron lo más querido y cercano en la batalla por la defensa de la soberanía nacional en Islas Malvinas", señaló al presentar una fotografía que permanecerá colgada en el Salón de las Mujeres Argentinas del Bicentenario.
La foto muestra a una madre llorando frente a una de las cruces blancas que se encuentran en el cementerio de Darwin en las Malvinas, donde descansan los restos de combatientes argentinos.
La relación entre Argentina y el Reino Unido se tensó en los últimos tiempos, tras el inicio de actividades de exploración petrolera de empresas de capital británico en las Malvinas.
Argentina ha presentado sus quejas ante la ONU e incluso pidió a la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, que aliente un diálogo entre los dos países en conflicto para discutir la soberanía de las islas situadas en el Atlántico sur.
El Gobierno argentino considera que esas operaciones petroleras violan su soberanía sobre el archipiélago y sus aguas circundantes, y ha impuesto restricciones a los barcos que parten hacia ese sitio.